Entradas

Títeres, el teatro olvidado.

Imagen
Por: Juan J. De León Peña Vapuleada y menospreciada dentro de la historia del teatro universal, la historia de los títeres, merece una revisión. Hablar de títeres es bastante más complejo de lo que parece. No sólo porque su historia es tan larga como la de los actores, sino también porque, al haber sido relegados en las historias del teatro universal, mucha información se ha perdido. Como si esto fuera poco, la cuestión se pone compleja, por el hecho de que los titiriteros suelen ser artistas nómadás (con lo que cuesta, entonces, recabar información), y el público predominante es el infantil (predominante, no exclusivo). Recuerdo una vez en que la dirección del Centro de la Cultura de Santiago, rendía informe de las actividades realizadas expresaban textualmente,   "hemos realizado diez obras de teatro y dos infantiles". ¡Notable! Como si los infantiles no fuesen teatro ¡Y Pero lo cierto es que los títeres siempre gozaron de muy buena salud. Tanto en Oriente, donde ...

21

Imagen
Laura Forchetti, Bs As, 18 de septiembre 1964 21 señalo alguna cosa salimos del camino para verlo justo antes de la noche en la orden de reunirse garzas blancas sobre las ramas de un árbol oscuro a orillas del río veinte o treinta dispuestas como magnolias por momentos algo las agita se desordenan un barullo después mansas a esperar la oscuridad de este lado del río la luna se dobla un pétalo un perfume pablo y las nenas de marta hacen silencio se les enfrían las caritas con el último aire de la tarde mañana vamos a dibujarlo el árbol de las garzas en mitad del otoño las ramas vacías se encienden como lámparas preparando el sueño observamos desde la otra orilla el agua se torna más brillante cuando baja el sol hace un espejo nunca vimos tantas en cuclillas la frente lastimada entre las plantas bajas un escondite no volver a casa mirarlas para siempre encender un fuego sobre la tierra las rodillas mojadas contarnos secretos como las ga...

Poema de Evelyn Taveras

Imagen
Camikaze, Camisuperstar A la mujer que jamás existió Niña noche estrellada ¿qué hay de las flores y los perros? ¿De los sueños y la melancolía? ¿Dónde la locura y el verde humo? ¿Cómo nacen amaneceres en tus ojos abismo? Las luces, las risas, ¿dónde los abrazos chocolatinados, los besos impares y los excesos? La furia de tus mares baja en tus párpados soñadores, giras y el sol voltea la mirada tras tu silueta de niña mariposa, ¡Extiende tus alas pequeña mujer de tormentas etéreas! rueda tu risa por los pasillos de la poesía y las sombras. Acorta tu falda de chica Almodóvar harás el amor con Morfeo y treparás por su espalda al despuntar del mundo. Guardas la energía vital del universo en tu mirada, si abres tus ojos lunados la vida se vuelve luz y tormentas, jardín y canción. Abre tu mirada infinita que el planeta girará honrando tus ojos vitales.

FUGACIDAD DEL AMOR Y DESIGUALDAD SOCIAL EN LA POÉTICA DE ALEJA BONILLA

Imagen
Francisco Almonte  Parte 1 de 3 En los poemas de Aleja Bonilla predominan dos grandes temas, a saber, composiciones de temática amorosa y los de temática social. En los primeros, prevalece la fugacidad amorosa; y en los segundos, la desigualdad social y la lucha de clases, la explotación del hombre por el hombre y las intervenciones imperialistas en los países de América Latina. Por tal razón, este intento de prólogo se fundamenta en un análisis que apunta a desentrañar el sentido recóndito de las piezas poéticas que constituyen el objeto de estudio de este escolio. En realidad, lo que debió ser un prólogo formal y tradicional se ha convertido en un comentario de su producción artística, que sirve de umbral al libro que la autora rotula Pinceladas otoñales. Para fines de pauta didáctica, los poemas se dividen en dos estructuras básicas, que son interna y externa. En la interna concurren tres contextos o planos bien diferenciados, uno ...

Selección poesía, Reina Lissette Ramírez

Imagen
El clan Este es mi clan, el de la oscuridad. Oscuros ojos, oscuro el techo. Tarde o temprano todo habrá de oscurecer. A lo lejos se nos desgasta el tiempo, cada vez más hondo y cada vez inquieto. La ciencia se me niebla entre mi oscuro credo: saber que voy a ir a otras tinieblas. Ni siquiera el cristal refleja estos demonios siniestros de mí misma, así que voy a tiendas, entre personas nuevas, que pasan, me interrogan sobre mi religión. ¿Por qué mi alma está en el limbo o en manos de los asesinos inquietos manicomios que divulgan en la sangre sacrilegio, niños truncos en placentas, minúsculos salvajes? También yo fui muerta en útero: mi despojo está a mi diestra culminando en este ciclo de ángeles sin alas. Y, más allá, mi sombra, mis manos sobre noches licuadas en la luna, o en su brillo, quemando mis delirios en éxtasis profanos. Aquí estoy, replicada: soy la misma y viceversa. Me sostiene luz...